Aunque superó la primera fase de la Champions con holgura porque en el último partido nada se jugaba, el Leicester City no funciona como en el curso anterior, campeón por sorpresa y contra todo pronóstico de la Premier. Transitaba el equipo por el fango inglés, apenas a un punto del descenso, hasta que ayer se batió con el Manchester City de Guardiola y, gracias a Vardy, lo destrozó (4-2) en un pispás.
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