Sin nada que jugarse, más allá del prestigio, Bayern y Atlético se tomaron el duelo como un banco de pruebas. Un entrenamiento exigente, pero sin todas las velocidades ni el alto voltaje que hubiera contenido un partido con un premio mayor. Uno y otro trataron de reafirmarse en sus estilos. El Bayern ejecutó un ejercicio de dominio de balón en campo contrario. Un rondo con picos afilados y otros meramente académicos que Lewandowski se encargó de hacer bueno con un excelso gol de falta.
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