“Victoria sufrida de narices”, quedó escrito en la cuenta de twitter de Iker Casillas. El pasado sábado al meta madrileño se le vio festejar como pocos el gol del Oporto al Braga en el minuto 95 de partido, una catarsis que llegó tras un largo ayuno. Cuatro partidos llevaba su equipo sin ver puerta, cuatro empates a cero consecutivos contra Os Belenenses en Liga y Copa de la Liga, en Copenhague para mantener el suspense en la Champions y en casa del modesto Chaves para quedar eliminado de la Copa en la tanda de penaltis. Antes de todo esa abstinencia, un empate más en casa contra el Benfica y otro cero a cero en una salida a Setúbal. Con toda esa sequía, con el recuerdo de esa última diana que deja al equipo a cuatro puntos del líder Benfica, el Oporto recibe este miércoles al ya clasificado Leicester en la Liga de Campeones. Si quiere acompañar a los ingleses en los octavos de final deberá ganarles, si no lo consigue quedará a expensas de que el Copenhague no triunfe en su visita al eliminado Brujas.
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