El Barça jugó anoche con un equipo repleto de suplentes, hasta el punto de que solo Mascherano, Iniesta y Messi eran los únicos teóricos titulares que salían de la partida. “El resultado me importa tres narices”, llegó a admitir el técnico Luis Enrique en la previa del duelo ante el Borussia Moenchengladbach. Así que aprovechó para dar oxígeno a las sobrecargadas piernas de sus futbolistas, premio obtenido en la jornada anterior de la Champions, cuando el equipo azulgrana se impuso en el campo del Celtic y obtuvo el salvoconducto para los octavos de final. Nada raro si se atiende a su trayectoria europea desde que se instauró la liguilla como fase previa a las eliminatorias, allá en el curso 1994-95, justo dos años más tarde de que la Copa de Europa se denominase Liga de Campeones.
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