El Barça encontró una solución razonable a un grave problema como el que tenía con el patrocinador de la camiseta del equipo de Luis Enrique. La alianza con Qatar había llegado a incomodar hasta a los socios más mercantilistas, como se advirtió en la última asamblea, y la junta dio a entender con algunos gestos que los vínculos se habían debilitado desde la partida de Rosell y del vicepresidente Faus. Hubo un momento en que la defensa del acuerdo por parte del consejo llegó a ser tan rotunda que se convirtió en sospechosa, o no se entendió al menos que el cobro de más de 30 millones al año conllevara enumerar las bondades de un país muy mal visto y cuya propaganda no casaba precisamente con la de UNICEF. El saneamiento de las cuentas del club favoreció un nuevo escenario que no pasaba necesariamente por Qatar.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2giHvIH
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire