Irene Guerrero, a los 19 años, es feliz siendo la capitana del Betis, que se impuso en esta jornada a la Real Sociedad (0-2). El conjunto andaluz, de los más jóvenes de la categoría, tiene como líder a una jugadora que encuentra en el fútbol el paraíso para ser feliz. Jugando a la pelota, Irene, que estudia Tercero de Educación Física, se olvida de sus problemas. El amor al fútbol le viene de la influencia que ejerció en ella su hermano Jesús, de 25 años. Irene disfrutaba con él viendo vídeos de Zidane y le acompañaba siempre en los partidos que este jugaba. Un día la vio en acción Rafael Gordillo, un mito de la historia del Betis y del Madrid. El actual director de Relaciones Externas del conjunto andaluz se llevó a Irene a jugar a su escuela de fútbol.
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