Durante el partido tenía el pelo alborotado, por aquello de ir de un lado al otro, saltar, lanzarse al suelo y todo lo que hiciera falta. Después de la ducha, ya con el flequillo en su sitio, Isco salió por la zona mixta del Vicente Calderón con la tranquilidad de quien se sabe con el deber cumplido. "Ha estado fenomenal. No ha perdido ni un balón en la primera parte y ha dado equilibrio al equipo", le había alabado poco antes Zinedine Zidane. "No sé si es mi mejor partido con el Madrid, eso júzguenlo ustedes. Yo me he visto muy cómodo, me he encontrado muy bien y me alegro de haber ayudado al equipo en un campo como este", se arrancó el jugador.
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