Para cuando el bueno de Adrian Mannarino quiso pestañear y abrir los ojos, Rafael Nadal ya le había dado una tunda, pero poco a poco el francés se resarció. Así que lo que en principio iba camino de ser otro desfile similar al que rubricó en su estreno en Pekín, hace dos días frente a Paolo Lorenzi (doble 6-1), acabó convirtiéndose en una cita bastante más exigente para el de Manacor. Si ante el italiano empleó solo 1h 04m, contra el francés (64 del ranking mundial) se estiró bastante más el cronómetro (1h 51m) y en consonancia la dificultad: 6-1 y 7-6. A pesar de todo, Nadal avanzó hacia los cuartos del torneo asiático, en los que se medirá al búlgaro Grigor Dimitrov (6-7, 7-6 y 6-4 a Lucas Pouille).
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2dVbhhJ
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire