James Rodríguez observó desde el banquillo cómo a su selección le costaba un mundo derrotar a Paraguay en el estadio Defensores del Chaco, uno de los más emblemáticos del fútbol paraguayo. No se calzó las botas, ni se vistió con ropa de juego, y rara vez cambió el gesto de la cara. Tras sufrir una lesión en el sóleo de su pierna izquierda que se produjo durante el calentamiento del último partido de Liga ante el Eibar, a James se le presupone descanso. Aunque en el Madrid temen que Colombia lo haga jugar ante Uruguay el próximo martes.
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