A Messi le encanta jugar contra Guardiola, seguramente por una cuestión de gratitud y también para recordar que es el hilo conductor de la historia más brillante del Barça por encima de cualquier presidente, jugador y entrenador, incluso del hoy técnico del City. Nadie entendió mejor al 10 que Guardiola, inflexible hasta con Ibrahimovic para que el argentino triunfara como falso 9. Guardiola convirtió a Messi en un futbolista más goleador y también más egoísta y, como tal, insaciable, incapaz de reconocer a su propio padre en el Camp Nou. Autor de tres goles, Messi no tuvo piedad del errático, cándido y generoso equipo de Guardiola.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2elGVVw
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire