Los dos empates con los que arrancó la temporada el Atlético provocaron que un respingo inesperado recorriera los estamentos del club. Como si a las primeras de cambio se hubiera quedado sin agua caliente. Dos pinchazos ante Alavés y Leganés situaron al Atlético en una tesitura inesperada. Con una inversión en fichajes claramente ofensiva -57 millones repartidos en Gameiro y Gaitán, además de la renovación de Fernando Torres-, el equipo de Simeone mostró signos de una inoperancia preocupante. Las palabras de Griezmann entonces –“Si seguimos así vamos a pelear por no descender”-, sonaron exageradas, aunque a la postre lograron su objetivo. Un mes después el Atlético es líder de la Liga, capitanea el grupo D de la Champions tras derrotar al Bayern de Múnich y no hay equipo que mejore sus registros en Europa.
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