El fútbol cubano no suele atraer muchas miradas en la isla ni en el extranjero, pero por 90 minutos los ojos del mundo futbolístico se posaron en el Estadio Pedro Marrero. Estados Unidos y Cuba jugaron este viernes un amistoso histórico, el primero desde 1947, que puso la cereza en el pastel al proceso de deshielo diplomático entre ambos países. El equipo de Jürgen Klinsmann se impuso 2-0, en un partido que fue mucho más complicado en el trámite de lo que parecía en el papel. Los anfitriones, un equipo semiprofesional, habían logrado irse con el empate al terminar el primer tiempo y, quizá con un poco más de suerte, pudieron haberse llevado un mejor resultado después de estrellar dos balones en el poste.
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