La justicia, y en concreto la que imparte el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), habló ayer. Y el fallo es claro: Maria Sharapova, la musa que se encuentra apartada del circuito desde comienzos de año debido a su positivo en el Abierto de Australia, por consumo de un fármaco prohibido desde el pasado 1 de enero, continúa siendo culpable. La rusa, de 29 años, un filón mercadotécnico inigualable en el tenis profesional, quebrantó el reglamento y por lo tanto, determina el veredicto, debe pagar por ello. Pero menos.
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