Luis Suárez marcó 40 goles el curso pasado, más que nadie en Europa; el miércoles por la noche, después de que el Barcelona goleara al Manchester City, llegó a su casa sin haber celebrado un gol y su hijo Benjamín le preguntó: “Papá, ¿por qué no marcaste hoy?”. “Vio el partido y se quedó tranquilo porque sabía que había marcado el vecino”, explicó Luis. Y al vecino, el padre y el hijo, le quieren mucho. El vecino, claro, es Leo Messi, que ayer acompañó al uruguayo, junto a Iniesta y Busquets, en la entrega de la Bota de Oro que por segunda vez en su carrera, la primera desde que se viste de azulgrana le honra como máximo artillero europeo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2dE2CS8
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire