El mensaje es del todo inequívoco. No hay manera de darle la vuelta al calcetín o de ver que era un aviso. Luis Enrique, técnico del Barcelona, no quiere a Aleix Vidal en el equipo del mismo modo que el técnico entiende que Aleix Vidal no desea luchar por un puesto en el once o, al menos, en la convocatoria. El día en el que Sergi Roberto no estaba por molestias musculares, el día en el que el Barça no contaba con ningún lateral derecho –ni siquiera con alguno del filial que durante la semana se había entrenado con el primer equipo-, tampoco hay hueco para Aleix Vidal. Ya son siete ocasiones consecutivas en las que el futbolista se queda excluido del grupo, apartado de la lista, sentado en la grada. Así, frente al Deportivo, Luis Enrique inventará a un jugador para la retaguardia derecha o, como ya hiciera ante el Leganés, jugará con tres centrales y pondrá a Rafinha de carrilero derecho, experimento que no le funcionó mal del todo.
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