En su día le compararon con Ricky Rubio por su impacto, con Rudy Fernández por su juego y con Navarro por sus posibilidades de erigirse en el referente del Barcelona. Su carrera se aceleró desde 2010. Entonces, con 17 años, todavía jugaba en el Colegio La Salle y ni siquiera estaba federado, a pesar de que su padre, Gabriel, había sido jugador de la ACB (1989-1997). Hoy, en el Palau Sant Jordi (20.30, Movistar+), se enfrentará con la camiseta de los Oklahoma City Thunder al Barcelona. Será una ocasión única para despedirse de la que fue su afición durante cuatro años, desde 2012 hasta 2016.
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