Nunca fue un egoísta del balón sino que entendió que el objetivo común estaba antes que el suyo propio, como demostró, por ejemplo, en la final de la Champions de 2011 frente al Barcelona, cuando actuó de extremo que hacía las veces de lateral en la fase defensiva. Delantero por definición, llegó Ferguson a utilizarlo de mediocentro y hasta en la pasada Eurocopa se ancló en la medular para tratar de hacer jugar a un equipo que corría mucho y tocaba poco. Pero al contrario de lo que le sucediera a grandes jugadores, como a Matthäus y Sammer, incluso ahora a Messi en menor medida, alejarse de la portería no le ha sentado bien a Wayne Rooney (Liverpool, Inglaterra; 30 años), que ha perdido protagonismo y trascendencia en el Manchester United de Mourinho. Le queda Inglaterra, con la que conserva el brazalete y el puesto. Pero el 10 de los pross es el síntoma de un equipo que ilusionó pero que desde hace mucho ya no convence.
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