“Oblak es muy grande, ocupa mucha portería”, dice Andrés Guardado. El volante mexicano se quedó perplejo ante la estirada del meta esloveno en el penalti que le detuvo al borde del descanso, solo un minuto después de que Saúl marcara para el Atlético. El lance metió en el túnel del tiempo a Oblak y al Atlético. Los llevó cuatro meses atrás, a la tanda de penaltis de Milán. El inmovilismo de Oblak, que solo se lanzó hacia un lado en el penalti que convirtió Marcelo, le costó muchas críticas. En San Siro, optó por aguantar al resto de los lanzadores madridistas y eso desencadenó ese aluvión de reproches hacia su figura. En el Philips Stadion, en cambio, se estiró decidido hacia su izquierda para neutralizar el ajustado lanzamiento de Guardado.
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