El martes, sobre Manchester, llovió el agua que de media suele caer por costumbre en un mes y medio, según el servicio meteorológico inglés y se suspendió el partido que debía abrir el fuego de la Champions para el City de Guardiola, con el Borussia Mönchengladbach como rival; ayer se jugó, porque salió el sol, y en los primeros cuarenta y cinco minutos del partido el equipo de Guardiola fue un vendaval, pero de fútbol: en media hora se llevó por delante al Borussia. Nunca antes le había ganado el técnico catalán como entrenador del Bayern Munich a André Schubert, técnico de los potros de Mönchengladbach –dos empates y dos derrotas acumulaba- y se desquitó sentenciando en un santiamén el primer partido de la Champions vestido de azul. “Es una final” dijo Pep antes del partido, porque tal era el respeto que tenía a los alemanes. A la hora de la verdad, tres goles del Kun Agüero, lleva 11 en siete partidos el argentino, y uno de Iheanacho en el descuento, le dieron la ‘copa’.
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