El Celta tiembla como una hoja otoñal. Se ha visto último en la Liga y con la sensación de que le han quedado deberes por hacer en el mercado de fichajes y no se reconoce, acostumbrado como estaba a encarar con sus armas a cualquier rival. No semeja que a mediados de septiembre, y tras un vistazo a calendario, rivales y marcadores cosechados, haya argumentos para sentir urgencias porque la cita europea llegaba después de que solo quepa reprocharle al equipo su derrota ante el Leganés. Caer ante el campeón y el subcampeón de Europa entra dentro de lo admisible, pero algo destila el Celta que no convence, ni siquiera a su entrenador que rebaja la exigencia en su discurso para enojo de aquellos que se olvidaron de donde vienen y como van.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2cAvfj5
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire