Que nadie hable de imposibles con el Leicester por medio. Ayer debutó en la Liga de Campeones y lo hizo con una victoria a domicilio, un triunfo en Brujas (0-3) edificado durante la primera parte, primero con un gol tempranero de Albrighton al aprovechar uno de esos saques de banda marca de la casa de Luis Hernández y un grosero error del portero local. Luego, al filo de la media hora, anotó Mahrez en un libre directo y el Leicester sintió que el partido estaba a su alcance, controlado como lo tenía, inoperante como era el Brujas. A la hora de juego fue de nuevo el futbolista argelino quien sentenció al transformar un penalti.
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