Una España de dos marchas dejó escapar el acceso a la siguiente fase al cometer un pecado capital: echarse la siesta. Despertaron tarde las Guerreras ante Rumanía (24-21), pero lo hicieron demasiado tarde, a destiempo, y ahora todo aboca al último compromiso de la fase de grupos, contra Angola, este domingo. Si vencen, el objetivo estará cumplido.
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