La selección española de waterpolo masculino quedó eliminada del torneo olímpico en cuartos de final por 10-7 después de incrustarse en el escollo serbio. Si hay que asignarle la categoría de roca a un nadador del equipo balcánico, ese tipo duro fue Zivko Gocic, el defensor de boya, una barrera infranqueable. Alrededor de Goicic, veterano de dos bronces en 2008 y 2012, se consolidó la defensa serbia. Poderosos, bravos, rápidos y agresivos, Goicic y sus lugartenientes Jaksic y Filipovic, manifestaron su superioridad sobre los boyas españoles en todos los aspectos. También más allá del campo reglado. Vivir en la frontera entre el mundo de la legalidad y el de la brutalidad forma parte de un juego cuyos árbitros ejercen la discrecionalidad en sentido laxo.
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