Demostró el Liverpool que al Barça le falta coger el color y la forma, además del ritmo de juego en el pase y sobre todo en las transiciones. Pero también explicó el equipo de Klopp que los azulgrana tienen un serio problema en la retaguardia, en unos laterales que no atienden a sus espaldas y unos centrales que se pierden cuando deben iniciar el fútbol. Un desaguisado que el Liverpool festejó en Wembley, escenario dorado para el Barcelona porque ahí conquistó su primera y cuarta Champions, allá en 1992 y 2011.
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