Aunque participó en los Juegos de Atenas representando a Islas Vírgenes, Adrian Durant, de 32 años, no pasará a la historia como atleta. Es probable que sí que lo haga como entrenador, sobre todo si su atleta número uno, Bruno Hortelano, llega hasta donde cree que puede llegar. Durant, jefe en Cornell, la universidad en la que se formó el velocista, se siente como un chef. “No sigo un libro de recetas. He cogido un poco de cada uno de los que cocinan bien y un mucho de mí mismo”, dice. “El entrenamiento mental es la diferencia”, dice horas antes de que el español dispute la semifinal de 200m.
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