“Aquí tengo un joven golero que tiene el nivel para el Barça, se llama Claudio Bravo”, le dijo en el año 2000 Julio Rodríguez, entonces entrenador de porteros del Colo-Colo de Chile, a su amigo y homólogo Frans Hoek, cuando todavía trabajaba en el Barcelona con Louis Van Gaal. “Y aquí tenemos a dos cracks, acuérdate de lo que te digo, son Víctor Valdés y Pepe Reina”, le contestó Hoek. Habían pasado 14 años desde aquella charla, vía teléfono, entre los dos colegas, cuando Bravo aterrizó en el Barça con la misión de reemplazar a Valdés bajo el larguero del Camp Nou. Nadie se inmutó con el cambio. Ahora el chileno tiene un nuevo desafío: la Premier. Lo espera el City. Necesita Pep Guardiola un guardameta con carácter y bota fina.
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