vendredi 12 août 2016

Cuando los atletas eran dioses

La melancolía es inevitable a las nueve y media de una noche primaveral, aunque es invierno, en Río. Cuatro gatos apenas manchaban el color azul de los asientos de las tribunas del campo de fútbol del Botafogo, en la barriada de Engenhao, convertido durante 10 días en estadio olímpico. En la pista, algunos de los mejores atletas del mundo disputan la carrera que han estado esperando cuatro años. Genzebe Dibaba acaba de correr con su zancada hipnótica. Se espera a Wayde van Niekerk, LaShawn Merrit, Kirani James, Dafne Schippers, Shelly-Ann Fraser-Pryce… Pese a los intentos de los animadores por los micrófonos y de cuatro esforzados grupos de turistas con banderas que intentan movilizar una ola entre los vacíos, el ambiente es el de un partido de un torneo de fútbol de verano triste. Por la mañana, Almaz Ayana ha batido el récord del mundo de 10.000m en la carrera más increíble que se recuerda. La aplaudieron en directo pocos miles de poco animados espectadores. Por la noche, tampoco despertó el entusiasmo que merecía la victoria de la norteamericana Michelle Carter en peso, con un último lanzamiento de 20,63m con el que superó y derrotó a Valerie Adamas, quien dominaba el concurso con 20,42m desde el segundo intento. Habría sido el tercer título olímpico de la neozelandesa, campeona en Pekín y Londres.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2aSWLWw

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire