No fue un día fácil para quienes madrugaron para ver las primeras competiciones de Río 2016. El espíritu de orgullo y eficiencia que invadió ayer la ciudad, tras el éxito de una espectacular ceremonia de apertura, pareció diluirse con los primeros rayos de sol. Hubo atascos, caos en el transporte, muchísimas colas y algún puñetazo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2aCD0DV
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire