En enero pasado, Luis Enrique reclamaba un delantero para su Barcelona. Hasta lo hacía hasta públicamente, un gesto curioso en el asturiano que no suele ventilar sus deseos. “El mercado no terminó, todavía espero a los Reyes Magos”, soltó, entonces, el técnico del Barça, que rogaba por Nolito. El presidente azulgrana, Josep Maria Bartomeu, explicó hace una semana lo que se sabía hace meses, el porqué no le pudo dar el gusto a su preparador. “No lo pudimos fichar porque el ratio de la deuda no podía ser superior al límite impuesto en los estatutos”, reveló Bartomeu.
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