La selección española certificó en Málaga que todavía está lejos de lo que desea para presentarse en Río de Janeiro con la pinta con la que acabó en sus dos últimas apariciones en los Juegos Olímpicos. Su defensa continúa siendo excesivamente demasiado vulnerable. Lituania, sin grandes alardes, pero siempre desenvuelta y talentosa en ataque, infligió la segunda derrota consecutiva al equipo español. No estuvo Kalnietis, uno de sus baluartes, el metrónomo de su juego, pero Seibuitis, Valanciunas y Kuzminskas marcaron el paso y apenas dieron opción a la selección de Scariolo.
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