Hace unos días me encontré con mi antiguo entrenador de las categorías inferiores del Campelo paseando por la calle. No es que yo sea una persona que acostumbre a salir de casa para caminar sin ninguna razón específica pero algunos días me obligo a ello para no sentirme un perfecto inadaptado. Como hacía mucho tiempo que no lo veía y siempre procuro aparentar cierta cercanía con mis vecinos y conocidos, lo abracé con efusividad y le pregunté que dónde se había metido mientras lo zarandeaba como si fuese una rama de eucalipto. “¡Ni que te hubiesen metido en la cárcel!”, dije para demostrar que a veces resulto incluso ocurrente. Él apartó un poco la mirada y bajando la cabeza me respondió que sí, que ya llevaba una buena temporada a la sombra, que son cosas que pasan, que nunca imaginó terminar así...
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/29yztYU
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire