Las calles de la burguesa ciudad de Lille, en el norte de Francia, se han llenado este miércoles de un sinfín de aficionados rusos y eslovacos con motivo del partido que enfrentará este miércoles (a las 15.00) a ambas selecciones en el estadio Pierre Mauroy, situado en la localidad colindante de Villeneuve d’Ascq. El ambiente que se vive es de tensa calma ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos entre hinchas radicales cuatro días después de los violentos disturbios vividos en Marsella y que dejaron 35 heridos. La policía francesa detuvo en la noche del martes a dos aficionados rusos en relación con una breve trifulca en el centro de la ciudad norteña, en la que volaron sillas de terraza y botellas de vidrio, junto a aficionados ingleses. Hubo otras detenciones, la de una pareja de ucranianos, que llevaban en su coche un bate de béisbol y un martillo. por ejemplo; además, la policía detuvo a otras tres personas por ebriedad en la vía pública.
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