Suecos, italianos, franceses e ingleses, celebraron los goles de Morata y Nolito con el entusiasmo de quien descubre un pozo de agua en medio del desierto. “¡Goool…!”, gritaban, como si fuesen españoles, identificándose espontáneamente con la felicidad que transmitían los jugadores de la Roja por la televisión. Porque muchos de los aficionados reunidos en los bares de la plaza del Capitole, en Toulouse, para ver el España-Turquía, este viernes por la noche, venían de asistir al Italia-Suecia. Y el Italia-Suecia, que acabó en 1-0 a favor de los azzurri, había sido el partido de una Eurocopa con menos tiros en la historia de esta competición desde 1980.
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