Quizá porque Rosell todavía vive de Ronaldinho, Bartomeu se ha encadenado a Neymar. El proceder de ambos invita a pensar que tienen una idea del negocio, de los contratos y del mercadeo, y por el contrario desconocen los condicionantes que supone dirigir un club que no sea una SAD como el Barça. No hay mejor manera para entender cómo funciona la directiva que observar el comportamiento de los jugadores. Nadie duda de su compromiso con el equipo y, sin embargo, son escépticos con la política de la junta, sin que haya más vínculo que el mercantil, como se ha apreciado en la salida de Bartra, la renovación de Busquets o las dudas de Mascherano.
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