Creyó Austria que la barrera caería y saldría el sol. Aunque las nubes azules de Islandia taparan el cielo gris de Marsella. Y así fue, con un nuevo tanto en la despedida del partido (el 13º que se marca a partir del minuto 87) y en propia puerta, para darle todavía más emoción. Y gracias a él, con cuatro puntos tras la victoria en el debut ante Austria, los magiares se colocan virtualmente en octavos con una propuesta de juego tan entusiasta como estética.
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