A Nico Rosberg apenas se le vio ayer en Bakú, donde rompió la mala racha que arrastraba últimamente y volvió a ganar una carrera después de una sequía de más de un mes y medio. La incontestable victoria del alemán en el Gran Premio de Europa, el primero de la historia en Azerbaiyán, supone la quinta del curso para él y le permite coger un poco de aire al frente de la tabla de puntos: la diferencia se sitúa en 24. En solo dos pruebas, Lewis Hamilton le había recuperado 34 puntos y el chico de Wiesbaden se veía obligarlo a romper con esa tendencia. Y pudo hacerlo tanto por su impecable pilotaje como por la empanada que le sobrevino a su compañero de equipo, que rodó tres cuartas partes de las vueltas con un problema de configuración en el coche sin saber resolverlo.
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