A Jon Rahm y a Rafa Cabrera-Bello les toco madrugar jueves y viernes y sufrir mil inconvenientes para terminar, con +6 y +4, respectivamente, su primera ronda en un Open de EE UU en el que el mal tiempo ha trastornado a los jugadores. Sergio García no tuvo que madrugar el jueves ni pudrirse de asco en carpas inundadas los dos parones indefinidos del jueves que les obligaron a terminar el viernes los primeros 18 hoyos. El jugador de Castellón solo comenzó a enfrentarse al terrible recorrido de Oakmont el viernes a partir de pasadas las 10 de la mañana, cuando el agua había ablandado y enlentecido los diabólicos greenes, permitiendo un juego más agresivo con los segundos golpes, un putt menos peligroso a la hora de embocar. Y García, que llega de subidón después de su victoria de hace cuatro semanas en el Byron Nelson, aprovechó todas las circunstancias para derrotar por -2 (68 golpes), con cinco birdies que superaron a los tres bogeys, a Oakmont, el calificado por muchos jugadores como el campo más difícil del mundo, o el segundo más complicado tras Carnoustie, como mucho.
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