Futbolista de condiciones fantásticas y malditas articulaciones, Thiago aún no ha puesto en orden su gran cosecha de virtudes. España le espera, el fútbol le espera. Destinado al testigo de Xavi, por unas cosas u otras el hijo de Mazinho no ha logrado despegar. Amargado por una tibia, un tobillo y una rodilla, su talento y la tutoría de Pep Guardiola no han sido suficientes por ahora. A sus 25 años, Thiago es uno de los desvelos de Vicente del Bosque, que le tiene por uno de los opositores a ser el socio de Busquets, el único puesto por definir antes del estreno del lunes ante la República Checa. Cesc y Koke son los otros candidatos. Hasta la fecha, ninguno ha resultado del todo convincente.
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