Dejó que desear la organización de la final de Basilea en cuanto a cuestiones de seguridad. De forma increíble, el fondo que ocuparon los aficionados sevillistas no estaba separado de los aficionados del Liverpool, que copaban las tres cuartas partes del estadio. Unos 40 minutos antes del partido y ante la proximidad de ambas aficiones, se formó una importante pelea justo detrás de la portería donde calentaba David Soria, el portero del Sevilla. Se vivieron momentos de importante tensión y la trifulca fue a mayores ante el asombro de la mayoría de los aficionados y la incapacidad de solo varios miembros de seguridad, incapaces de frenar la pelea. Después de varios minutos de enfrentamientos, solo la llegada de una cantidad importante de antidisturbios de la policía suiza puso fin a los desagradables incidentes.
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