dimanche 15 mai 2016

Una rúa para la afición

Una lluvia de confeti dio la bienvenida en Drassanes al autobús descapotable que llevaba a la plantilla del Barcelona. A la orilla del Mediterráneo, como si se tratara de un barco que regresaba después de 38 jornadas de un largo y duro viaje, un mar de banderas azulgrana honraba la gesta de su tripulación. El botín, el título de Liga, presidía la proa del vehículo. Luis Enrique, en función de capitán y timonero de la nave, había pedido un fiestón y Barcelona no falló. A pesar de las más de dos horas de celebración, el festejo no tuvo ni transmitió la emoción de las últimas ediciones. Sin parlamentos ni dedicatorias, la Liga se conmemoró desde lo más alto de un bus, entre el calor de la gente. Las incontables banderas que los seguidores ondeaban —blaugrana al vent—, convirtieron la avenida del Paralelo en un mosaico azulgrana. Más de 90.000 personas se contaron, de acuerdo a las primeras estimaciones.

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