Tres años después, en una circunstancia muy diferente y con aplausos, en lugar de silbidos, el serbio Novak Djokovic regresó a la Caja Mágica. Llevaba ya unos días ejercitándose en las pistas exteriores, pero aún no había desfilado por la central. Lo hizo este miércoles, a primera hora de la tarde, cuando el sol endulzaba la franja vespertina. Y lo hizo frente al joven Borna Coric, que a pesar de perder (6-2 y 6-4) y despedirse de Madrid en la segunda ronda se llevó una valiosa lección y el elogio del número uno.
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