Pitó el colegiado turco Cakir el final del partido y de la esquina de la grada superior donde se ubicaban los hinchas del Atlético tronó de nuevo, como minutos antes del partido, el nombre de Luis Aragonés. Un homenaje sentido camino de la tercera final de la Copa de Europa que aguarda al Atlético después de haber saldado una vieja cuenta. Sus jugadores salieron del vestuario para volver a agradecer a su hinchada, 2.800 aficionados que por la mañana habían tomado el centro de Múnich, tanta devoción y aliento.
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