Kevin Durant y Russell Westbrook y el esplendoroso juego de los Thunder arramblaron con los Spurs, que perdieron con estrépito (113-99) y defraudaron por completo las expectativas que les situaban como máximos opositores a romper la hegemonía de los Warriors. El sexto duelo de la serie marcó un inesperado abismo entre los Thunder y los Spurs y estableció el definitivo 4-2. La paliza, solo suavizada en el tramo final, supuso el fin de trayecto de un equipo que ha marcado una época, cargado de figuras y de historia.
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