Cuando Maverick Viñales (21 años; Roses, Girona) mira atrás y ve a aquel niño que decidió marcharse de Sepang, en pleno gran premio, por lo que creía una injusticia, ve al mismo chico impulsivo de hoy. Si se volviera a repetir la historia no cogería un avión de vuelta a casa. Ni pensarlo. “Pero sé que fue una decisión que me ha traído hasta aquí. Así que para mí fue una decisión acertada, aunque no en las formas, sí en el fondo”, razona. Y añade: “Lo único que pedía era una moto competitiva. Al año siguiente demostré, cuando me la dieron, que era capaz de ganar el campeonato. A partir de entonces, di todos los pasos que me llevaron hasta aquí”.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/20c3LQb
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire