No es casual que el estadio del Barça se llame Camp Nou —el futuro será el Nou Camp Nou y el antiguo fue Les Corts—, ni que la cancha del filial y del equipo femenino sea el Miniestadi. Tampoco extraña que las secciones profesionales jueguen en el Palau Blaugrana. La hinchada recuerda como míticos a los equipos de Les Cinc Copes y del Dream Team. Ningún turista pide en cambio por el museo Núñez sino que pregunta por el Museo del Barcelona. La personalización de las obras colectivas, y especialmente los puntos de encuentro y escenarios comunes, provoca agrias controversias, y más en una entidad pasional como el Barça.
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