“Soy un jornalero del fútbol y el Granada quiere ganarle al Barcelona. Que no le quepa la duda a nadie. Tampoco quiero saber nada de regalos ni maletines”, aclara José González, entrenador de un Granada que se salvó ante el Sevilla y que ejercerá de juez de la Liga ante el Barcelona. Lo hará, eso sí, sin nada que jugarse. El triunfo ante el Sevilla (1-4) supuso para el Granada su quinta permanencia consecutiva desde que subiera en 2011. Un proyecto liderado por el empresario Quique Pina bajo el patrocinio de la familia Pozzo, dueños del Udinese y máximos accionistas del propio Granada desde 2009. Bajo el paraguas de los inversores, que fichan jugadores y los ceden para que jueguen en los clubes que controlan, Udinese, el propio Granada y el Watford, los proyectos de Pina en el club andaluz se han saldado con cinco permanencias que suelen responder al mismo guion: una temporada llena de incertidumbre, refuerzo del equipo en el mercado invernal, cambio de técnico y salvación apurada en las últimas jornadas. En 2012, el Granada se salvó con un empate agónico en Vallecas ante el Rayo (17º puesto). En 2013, gracias a un estupendo final de temporada, con victoria final ante el Getafe (15º puesto). En 2014, con un triunfo en la última jornada en el feudo del Valladolid (15º puesto). Y en 2015, empatando en casa en el último encuentro ante el Atlético después de que José Luis Sandoval obrara un auténtico milagro tras las experiencias fallidas en el banquillo de Joaquín Caparrós y Abel Resino.
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