mercredi 4 mai 2016

El Pupas son los otros

No existe mejor camino para abolir la superchería que reírse de ella. Vestirse de amarillo el día de la función. Colocarse el número 13 en la espalda. Y hacerlo un martes, de tal forma que el sacerdote Oblak ya había detenido el penalti antes de que Müller se apresurara a malograrlo. Lo sabíamos.

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