vendredi 6 mai 2016

El imán de Mallorca

“¡Enhorabuena, Rafa!”. La felicitación, pese al trote cansino por el desgaste extra que le requirió el portugués Joao Souza (6-0, 4-6 y 6-3), hizo detenerse a Nadal antes de acceder a la furgoneta que trasladó a él y su equipo al céntrico hotel en el que se aloja en Madrid. El balear paró y estrechó la mano de quien le reclamaba. “Mañana más. Son otras semifinales, así que muy contento”, expresó el número cinco, al que el parón forzado por la lluvia y el repliegue de la cubierta retráctil de la pista central le exigieron más de lo previsto frente a Souza, 37 del mundo, inerte al principio y eléctrico con la llegada del agua. Abatido al final, tras dos horas y cinco minutos de duelo segmentado.

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