Aunque la mirada sobre el equipo cambió desde el clásico, y se sospechó hasta del utilero del Camp Nou, el Barça no ha perdido nunca la autoestima, y menos cuando media un partido con el Espanyol. Los azulgrana han encontrado refugio en las áreas para defender el liderato y el título de Liga. Ya no se trata de presumir, como cuando contó 39 jornadas sin perder, días en que hasta los enemigos se llenaban la boca con el juego del Barcelona, sino que se impone ganar el campeonato por una cuestión de goles para evitar el escarnio ajeno y ratificar sobre todo su hegemonía en el torneo ante el Madrid después que se cayera sorprendentemente el Atlético en campo del descendido Levante de los exazulgrana Rubi y Torras, dos buenos amigos de Tito Vilanova.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1Oj84Ti
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire