El sábado, con una alineación formada por la segunda unidad, Diego Pablo Simeone hizo un punto y aparte en su eterno partido a partido. El once que construyó y el significativo cambio de Koke por Gabi en el descanso apuntaron al encuentro de mañana en Múnich, una decisión que tuvo tanto de lógica como de temeraria porque ponía en riesgo seguir en la disputa por la Liga.
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